Sabes que está ahí, te está acechando. Buscando el momento en que te distraigas para atacarte,llevar su instinto salvaje hasta el límite. Tu miedo se huele a 15 kilómetros hasta por la hormiga más pequeña del oscuro bosque, aún así, luchas por escapar y concentras tus energías en darle esquinazo a esta bestia que cada vez se acerca más a tus tobillos.
Largo rato después logras desaparacer de su vista. Durante la carrera, empezó a aullar, mandando el desconocido mensaje a la luna llena.
Ante ti aparece otro más. Tu cuerpo empieza a temblar y tu cabeza no es capaz de mandar a tus piernas, inmóviles, la señal que las permita empezar a correr. Mientras, las salidas se van cerrando. Lobo a la izquierda, lobo a la derecha, lobo a tu espalda. Comienzan a aullar.
Largo rato después logras desaparacer de su vista. Durante la carrera, empezó a aullar, mandando el desconocido mensaje a la luna llena.
Ante ti aparece otro más. Tu cuerpo empieza a temblar y tu cabeza no es capaz de mandar a tus piernas, inmóviles, la señal que las permita empezar a correr. Mientras, las salidas se van cerrando. Lobo a la izquierda, lobo a la derecha, lobo a tu espalda. Comienzan a aullar.
Luchas por sobrevivir, pero es demasiado tarde. La manada acaba con tu vida muy pronto, muy fácil. Cambian tu supervivencia por la suya, y te machacan, te ganan, pasan de 100 puntos...
Nos sentimos manada. Perseguimos nuestra supervivencia, la ansiada copa; poco a poco, conducimos al rival a la derrota, a nuestra victoria.
Un lobo solo no es nada, un perro grande. Pero una manada, un grupo unido, es lo más fuerte y peligroso que existe.
" No preguntes lo que tu equipo puede hacer por ti, sino lo que tu puedes hacer por el equipo"
ERES MI RINCÓN FAVORITO DE MADRID...